No soy un experto en el tema pero me gustaría compartir lo que me han enseñado y someterlo a la opinión de expertos e interesados. Tenemos conocimientos de alimentación saludable, servicios sanitarios avanzados, etc. que al mismo tiempo coexisten con una industria alimentaria “moderna y avanzada” que abusa de grasas, aditivos artificiales y productos refinados pésimos para la salud. Nuestra agricultura también “moderna y avanzada” disminuye costes a base de envenenar la tierra con fertilizantes artificiales, herbicidas y pesticidas. Podríamos ser muchísismo más longevos si viviéramos con la sanidad actual y la agricultura de antaño y costumbres y estilo de vida de hace más de un siglo.
Pero nuestra época es la que es. Sedentaria, bajo ejercicio, abundante alimentación, trabajo estresante, contaminación, naturaleza agredida de mil formas… Con una sanidad avanzada, pero insuficientemente preventiva a la hora de afrontar los males de nuestro tiempo: emfermedades del corazón, cáncer, etc. muy ligados al sobrepeso, sedentarismo y, al parecer, a los malos hábitos alimentarios. Somos lo que comemos… ¿pero nos aconsejan bien a la hora de elegir nuestra alimentación?
Un consejo de oro de Grande Covián
Siempre que encuentro a un especialista en salud y alimentación le suelo preguntar “qué hay que comer para vivir más”. Y lo más repetido es lo aconsejado hace décadas por Grande Covián: una alimentación muy variada, sin grandes excesos de nada. Es un consejo sabio. Quizás la clave esté en no cometer muchos errores; por ejemplo con un tipo de alimento intensivamente cosumido o excesos de unos pocos. Un breve repaso nos da pistas. Incluso si empezamos por los aparentemente más saludables: si tomamos verduras y frutas de una huerta cercana que abusa de plaguicidas y otros venenos acabará perjudicando a alguna parte de su organismo. Si tomamos exceso de pescado, especialmente de algún tipo, quizás acabemos con más mercurio deseado en su cuerpo, amén de otros contaminantes. No digamos de los riesgos crecientes ligados a las pastas y harinas refinadas no integrales, por no hablar del azúcar y asimilados, grasas de todo tipo, etc. Y para terminar, el exceso de carne roja ya se ha probado en numerosas investigaciones que no es muy conveniente. En general hasta el más inocuo de los alimentos tomado en exceso puede acaparar riesgo, inlcuso por razones que se desconocen.
Lo que se aprende de los países campeones en longevidad
Si prescindimos de los países más pequeños con una muy elevada esperaza de vida (Mónaco, Macao, San Marino, Singapour, Andorra, Guernesey, Hong Kong…) cuyas muestras pueden estar sesgadas por su renta u otros factores, los dos países son mayor longevidad media son Japón (83,91) e Italia (81,86 años).
Los especialistas destacan de Japón su bajísima tasa de obesidad apenas 3,1% frente al 33,9% en los Estados Unidos. Su dieta es a base de verduras frescas, arroz y, lo más importante, pescado fresco, rico en ácidos grasos omega-3, que promueven niveles saludables de presión arterial y reducen el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos. Además, al parecer previenen el Alzheimer. Su estilo de vida también cuenta les gusta caminar más y comidas con pocos excesos. Se está profundizando mucho en su dieta. Una buena síntesis de la misma es la llamada dieta macrobiótica de la que podemos aprender cosas interesantes.
Italia. por su parte ostenta la dieta mediterránea rica en antioxidantes que se encuentran en el aceite de oliva y en el vino tinto y sus taninos -factores que al parecer mejoran el colesterol, prevenir los coágulos de sangre y evitar las enfermedades del corazón, según la Asociación Americana del Corazón. La cocina italiana consume menos sal en beneficio de especias como la albahaca, el orégano y el ajo disminuyendo los riesgos de tener la presión arterial alta y accidentes cerebrovasculares.
Consejos de alimentación que me tomo en serio
1. Evitar el sobrepeso y todos aquellos hábitos alimentarios que lo propician. En parte la industria alimentaria con sus unas elaboraciones que crean adicción y son muy poco saludables. Hay que volver a lo integral en pastas, panes, cereales, etc. Prescindir de alimentos artificiales en los que se vulneran prácticas aludables: bolsas de patatas fritas, bebidas artificiales azucaradas, abuso de envadasados, conservas con aditivos artificiales, etc. etc. Todo esto sin menospreciar otros esfuerzos en alimentos funcionales, y buenas practicas industriales saludables, que las hay.
2. Ser consciente de los excesos. Salir de tapeo o a un restaurante y comer más de la cuenta sin mirar qué o cuánto, fiestas navideñas en casa, etc. ok. pecamos, disfrutamos excepcionalmente … y nos replegamos a nuestros hábitos alimenticios diarios saludables. Esto es, volvemos a una dieta sana y equilibrada rápidamente. No nos anclemos en la cultura de los excesos.
3. Tener buenos proveedores de frutas, verduras, cereales y pescado… todo fresco, de temporada y si es posible tomemos alimentos orgánicos con las garantías y certificaciones válidos. Variedad de proveedores es aconsejable para evitar excesos de cualquier contaminante o exceso de algo no identificado que sea perjudicial.
4. No a los productos lácteos. Sé que esto puede ser controvertido. Leche, quesos, mantequillas… son una delicia; pero quizás somos el único mamifero que siendo adulto continua tomando alimentos lácteos en mucha abundacia. La dieta macrobiótica lo desaconseja. Y aunque no parece existir avidencia científica en contra relevante, me inlcino por no tomar o al menos abusar de lácteos. Excepcionalmente queso… con vino tinto y nada más.
5. Desayunos saludables abundantes con cereales, frutas y té verde. No café, no bollerías, croisanes, panes, mermeladas dulces…. Sí, abundantes cereales integrales y orgánicos, especialmente avena, con leche de almendra o avena, otros frutos secos, o fruta en general de temporada con leche de almendra, leche de avena, trufa, arroz…. También calentito porridge de avena, arroz … en invierno.
6. Mucho grano, legumbres como garbanzos, lentejas, alubias, arroz… combinados con verduras, hierbas aromáticas.. También pastas integrales y ensaladas frescas teniendo cuidado en no abusar de determinados elementos como el tomate.
7. Pescado fresco variado,. Dos o tres veces por semana incluyendo todas las variedades de pescado blanco y azúl y en todas sus formas. Afortunadamente, España es un país que junto con Japón dispone una cultura de aprovechamiento de todo tipo de pescado hecho de muchas formas. Trato de evitar el pescado de piscifactoría, aunque el precio lo haría aconsejable.
8. Tomar suficiente vitamina C (pero sin abusar de los cítricos) ingeriendo aquellos alimentos que la contienen en cantidad.
9. Sopa de miso a diario. Por las noches o al cualquier hora del día. Un regalo de la naturaleza para el cuerpo humano. Ver recetas de sopa de miso.
10. Alimentos correctamente cocinados y manipulados para evitar riesgos: huir de fritos, lavado a conciencia de frutas, pescado crudo (cuidado con anisakis), atención con el estado de determinados utensilios (sartenes de teflón defectuoso, microondas…), evitar altas tenperaturas en verduras, patatas…
11. Hacer una lista propia de alimentos y costumbres amigables pero sin abusar de ellos. Ejemplo: una copa de vino tinto, frutos rojos, té verde y otras infusiones, aceite de oliva, frutas y verduras del entorno y de temporada… Ver alimentos sanos y baratos (unos menos sanos que otros).
12. Disfrutar excepcionalmente y puntualmente de placeres como: chocolate, postres, dulces y repostería, embutidos, café, quesos, churros, bollería, algunas delicatessen, etc. Deben ser la excepción.
Temas relacionados con Alimentación y longevidad